La novela arranca en el año 1688 en tres escenarios diferentes: Benimaclet, Gilet y Londres. Es el punto de partida de los diferentes personajes principales que van desde la nobleza rica y poderosa de Valencia, una familia humilde de Benimaclet y un chico huérfano que es acogido en un monasterio en Gilet, hasta el leal ayudante de un influyente comerciante inglés.
Sus historias, que en un principio parecen bastante alejadas, irán confluyendo y entrelazándose a medida que la novela va narrando la vida de cada uno de ellos. Y se verán todas trastocadas por una guerra de dimensión internacional, pero especialmente cruel y despiadada en el Reino de Valencia, que hará sacudir los cimientos de toda Europa.
El rico trasfondo histórico de finales del XVII y principios del XVIII está muy presente en el relato, pero ante todo y sobre todo es una novela que habla de la condición humana, la sinrazón de todas las guerras y el lenguaje universal de los sentimientos. El viaje sirve de hilo conductor para ir adentrándose en el corazón de los personajes, cada uno de ellos con sus virtudes y sus defectos, sus sueños, sus miedos, sus alegrías, sus penas, amores imposibles, conquistas y desengaños.
En definitiva es una historia de pasiones, de acción, y de pólvora, en la que ante la adversidad prevalecen el amor, el sufrimiento, el valor, y la capacidad de los personajes de sobreponerse a la crueldad del destino.
En esta entrada os propongo hacer un recorrido exhaustivo por el contexto histórico, los escenarios y personajes más destacados de la novela.
Contexto histórico.
La ilustración valenciana. Los novatores.
Se considera novatores a los seguidores de una primera corriente de pensadores con espíritu crítico que empezaron a surgir en la segunda mitad del siglo XVII. Fueron los pioneros del movimiento conocido como la ilustración, que irrumpiría con fuerza más adelante, y los primeros que empezaron a poner en cuestión los fundamentos del saber hasta entonces admitido y a asumir una serie de corrientes renovadoras que en distintos ámbitos empezaron a surgir por toda Europa.
En Valencia se constituyó un núcleo importante de este movimiento, liderado entre otros por el maestro jesuita Tomás Vicente Tosca. Precedido por la tertulia del Marqués de Villatorcas en la que se trataban estas ideas renovadoras procedentes de Europa, su idea inicial fue crear una especia de academia matemática cuya principal labor fue la renovación de las ideas y de las prácticas científicas existentes. Entre sus precedentes estuvieron los trabajos del matemático y astrónomo José Zaragoza, de Isaac Cardoso y de Juan Caramuel y del médico valenciano Juan de Cabriada.
El ambiente intelectual valenciano continuó caracterizándose por un incremento progresivo en la exigencia crítica, enlazando a los novatores con los primeros ilustrados valencianos, especialmente Gregorio Mayans.
La industria de la seda.
No se puede entender la Valencia de los siglos XVII y XVIII sin la industria de la seda, de la que dependían miles de familias involucradas directamente en todas las fases de su producción.
La técnica de producción y confección de la seda fue introducida por los árabes en la península y arraigó fuertemente en todo el levante español y en la zona de Granada. Pero fue sin duda en la ciudad de Valencia donde este arte alcanzó su máximo esplendor.
Para la crianza del gusano de seda era necesario cultivar el árbol de morera, pues sus hojas son el alimento de dicho animal en su fase de crecimiento hasta formar el capullo. En Valencia las plantaciones cubrieron con éxito grandes zonas de la rica huerta que rodea la ciudad y otras de la comarca de La Ribera principalmente.
Herederos de una tradición medieval, el gremio de los velluters o terciopeleros valencianos guardó y perfeccionó con celo y esmero las técnicas de confección del hilo de seda (torcedura), tintura y confección de tejidos en los numerosos talleres que albergaba la ciudad.
El Colegio del Arte mayor de la Seda se fundó en Valencia en el siglo XVII por un privilegio del rey Carlos II y su principal misión era la de preservar los estándares de calidad de la seda valenciana. Dicho edificio se encuentra en la calle Hospital del barrio de Velluters y ha sido recientemente rehabilitado gracias a la fundación Hortensia Herrera. Actualmente alberga el museo de la seda de Valencia.
Antecedentes de rebelión: Las germanías.
Las condiciones de vasallaje, heredadas del feudalismo medieval, se habían agravado en el Reino de Valencia después de la expulsión de los moriscos en el año 1609. Para repoblar las tierras que éstos dejaron, los señores otorgaron nuevas cartas puebla que atrajeron colonias de emigrantes dispuestos a trabajarlas. Pero en la mayoría de los casos lo hicieron en unas condiciones muy abusivas, más desfavorables que las que tenían los propios moriscos. Sobre todo en comarcas como La Marina, La Safor, el Valle de Albaida o el Camp de Morvedre.
A su vez, la expansión económica de este siglo favoreció el crecimiento de otros campesinos más acomodados. Éstos a su vez vieron en las cargas feudales un lastre para seguir prosperando.
La Segunda Germanía fue una revuelta campesina que tuvo lugar en julio de 1693 en las comarcas centrales del Reino de Valencia. Los campesinos dirigieron sus protestas contra los señores feudales airados por lo que consideraban un abuso de sus privilegios. Se denomina “Segunda Germanía” porque los rebeldes adoptaron el nombre de «agermanados» en recuerdo de las Germanías de Valencia de principios del siglo XVI.
La rebelión finalmente fue aplastada por las autoridades de la época y sus líderes sufrieron una dura represión. Para muchos historiadores este episodio constituye el germen del posterior levantamiento popular durante la guerra de sucesión.
La guerra de sucesión
La guerra de sucesión abarcó el periodo comprendido de 1702 a 1714 y enfrentó a media Europa por el control de la monarquía hispánica y la hegemonía de las potencias dominantes de aquel momento.

El conflicto sucesorio.
En el año 1700, el rey de España Carlos II de la casa de Austria muere sin tener descendencia y en su testamento cede la corona a Felipe de Borbón, nieto del rey de Francia Luis XIV.
La dimensión internacional.
La ambición de Francia por unir las coronas francesa y española en una sola despierta recelos en Inglaterra y Holanda, que ven peligrar sus intereses y el equilibrio de potencias europeas. Esto da alas al otro pretendiente al trono español, el Archiduque Carlos de Austria, para reclamar sus derechos sucesorios y a declarar oficialmente la guerra a Francia en el año 1702. A la alianza con Inglaterra y Holanda se unirán Portugal y el ducado de Saboya contra la todopoderosa Francia en múltiples frentes europeos por tierra y por mar en un conflicto de grandes dimensiones que algunos han venido a comparar con las guerras mundiales del siglo XX.
La dimensión local y nacional.
En el plano nacional el rey Felipe V recaba numerosos apoyos aunque también acumula importantes detractores, si bien en Madrid y en general en Castilla encuentra un ambiente mayoritariamente favorable a sus pretensiones.
Sin embargo es en 1705, coincidiendo con el desembarco de la flota anglo-holandesa en el mediterráneo, cuando a Felipe V se le abre una nueva vía de confrontación en Cataluña, Aragón y Valencia.
La sublevación valenciana.
En Valencia el conflicto adquiere dimensiones de guerra civil con la sociedad dividida en dos, partidarios de los borbones y de los austrias, popularmente conocidos como maulets y botiflers. Hubo partidarios de ambos bandos en todos los estratos sociales, aunque entre los austracistas rebelados predominaban las clases populares, la baja nobleza y el sector del clero más cercano al pueblo. Mientras que para la nobleza su adhesión obedece a la fidelidad a la casa de Austria y a intereses particulares, para el pueblo llano la motivación es bien diferente.
La revuelta de las clases populares en Valencia estuvo liderada por el carismático general Joan Bautista Basset, que en el verano de 1705 asumió el encargo de organizar un alzamiento popular favorable al Archiduque Carlos. En poco tiempo y con no muchos medios, consiguió hacerse fuerte en la comarca de La Marina y adherir miles de adeptos a su causa. La clave de su éxito radica en la promesa de la exención de impuestos abusivos y la implantación de unas condiciones más justas. Su discurso cala rápidamente en una masa social plagada de descontentos y recluta todo un ejército de voluntarios austracistas poniendo en jaque a las precarias tropas leales a Felipe desplegadas por el reino de Valencia.
La aventura durará poco tiempo, tras la llegada a la capital valenciana del Archiduque y el ejército inglés, Basset es encarcelado y la exención de impuestos es revertida cercenando las aspiraciones del pueblo. Y en 1707, tras la derrota del ejército aliado en Almansa, las tropas borbónicas recuperaron rápidamente el control del territorio valenciano.
La intervención inglesa en la guerra.
La intervención inglesa fue decisiva para el desarrollo de esta gran guerra europea, de hecho lideró el que se conoce como frente aliado (unión de diferentes países contra las aspiraciones de los borbones en Francia).
1700. – Muerte de Carlos II (rey de España) sin descendencia.
1701.- Tratado de La Haya. Inglaterra y Holanda se unen para hacer frente común contra Francia.
1702.- Coronación de la Reina Ana. Inicio de la guerra. Con la nueva reina entra en escena el general Marlborough y el ala liberal wigh entra en el gobierno. Austria y el Sacro Imperio germánico le declaran formalmente la guerra a la unión de España y Francia y reclaman el trono para el Archiduque Carlos. Se crea el clima propicio para que los ingleses participen el las primeras acciones bélicas, como la batalla de Cádiz en agosto de 1702 que fue un intento frustrado de toma de la ciudad por parte de la flota anglo-holandesa.
1703.- El reino de Portugal y el ducado de Saboya se unen a la Gran Alianza. La balanza se decanta del lado de los aliados con estas importantes alianzas, se abren e intensifican nuevos frentes terrestres contra Francia.
1704.- Batalla de Blenheim y toma de Gibraltar. Año de importantes victorias aliadas. Marlborough lidera el dominio aliado en Baviera y el almirante Rooke hace presa del estratégico peñón de Gibraltar para Inglaterra.
1705.- Desembarco inglés en la península. La flota anglo-holandesa se traslada al Mediterráneo. En Cataluña y Valencia se produce una sublevación de los partidarios del Archiduque de Austria. El almirante inglés Lord Peterborough toma Barcelona y posteriormente traslada el grueso del ejército a Valencia.
1707.- Derrota de Almansa. Supone una importante derrota para los aliados en su intento de ocupar la península, se produce una retirada a Cataluña y la guerra se estanca.
1710.- Batallas de Zaragoza y Brihuega. Es el último intento de los aliados por coronar al Archiduque en Madrid, el general inglés Stanhope le conduce victorioso hasta Madrid pero es incapaz de mantenerlo allí por mucho tiempo y en su retirada sufre de nuevo una dolorosa derrota en la localidad de Brihuega.
1711-1714. Fin de la guerra. Tratado de Utrecht. Varios hechos desencadenan la progresiva desvinculación de Inglaterra con el conflicto: El desgaste económico y social, la victoria de los tories en las elecciones y, sobre todo, la muerte del emperador José I de Austria. Estos hechos conducen a la necesidad de hallar una salida negociada al conflicto que culminará con la firma del tratado de Utrecht.
El llamado ‘Caso de los catalanes’
Este fue el nombre con el que se denominó en media Europa al espinoso asunto de la situación de Cataluña al final de la guerra de sucesión. Todo se remonta al llamado “Pacto de Génova” firmado entre Inglaterra y Cataluña para la adhesión de esta última a la causa de Archiduque, mediante el cual, la reina Ana de Inglaterra se comprometía a salvaguardar las “libertades y constituciones” de Cataluña.
Si bien la situación vivida en Cataluña aparece sólo de manera tangencial en la novela, los personajes sí se refieren a este caso en el contexto de las negociaciones del tratado de Utrecht en 1713-1714. La diplomacia inglesa hizo grandes esfuerzos por mantener su compromiso con los catalanes, pero fue incapaz de doblegar la obstinación del rey Felipe V para anular los fueros y privilegios de sus súbditos sublevados.
Finalmente Inglaterra desistió en aras de firmar la paz y poner fin al conflicto y dejó de lado a los catalanes, que siguieron resistiendo el asedio borbónico por su cuenta. El caso llegó incluso a debatirse airadamente en el parlamento británico, pues muchos parlamentarios inglesesconsideraban una absoluta deshonra para Inglaterra haber sido incapaz de mantener sus compromisos firmados.
La batalla de Almansa
25 de abril de 1707, el ejército de las dos coronas (España y Francia) y el bando aliado comandado por Inglaterra y Portugal se baten en los llanos de Almansa en una de las batallas decisivas de la guerra de sucesión en la península.
Los austracistas ocupan ya Cataluña, Aragón y Valencia y lanzan su ataque sobre tierras castellanas que están defendidas por tropas franco-españolas.
Tras varias jornadas de avance, los aliados reciben la información de que los borbónicos aguardan en Almansa en número aún reducido esperando refuerzos. Convencidos de esta ventaja y de que se trata del momento clave, se lanzan sobre ellos jugándosela en un todo por el todo.
A la hora de la verdad, se percatan de que dicha supuesta ventaja no es tal y se torna contra ellos: los franco-españoles les superan en número y ocupan las mejores posiciones frente a la villa sin haber tenido que recorrer ni un solo paso. Pero ya es tarde para retirarse, el duelo se decanta para el lado borbónico después de un sangriento día e inflingen una importante derrota a los austracistas con más de 5.000 bajas en sus filas.
La crema de Xàtiva
Tras la victoria en la batalla de Almansa, las tropas borbónicas se dirigen a la conquista del Reino de Valencia. Para ello el ejército se divide en dos: Un primer bloque comandado por Berwick avanza por Requena y el segundo con D’Asfeld a la cabeza lo hace por Xàtiva. Será Berwick el que entre triunfal en Valencia sin encontrar oposición, la ciudad de Xàtiva decide resistir.
Contra todo pronóstico, la defensa de la ciudad formada por las milicias de la gobernación, un pequeño destacamento inglés y un precario ejército de voluntarios, logra plantar cara al todopoderoso ejército francés. En medio de feroces combates, la lógica se impone y el invasor “barre” literalmente a cañonazos la heroica resistencia setabense.
Convencidos de que tamaño agravio merecía un castigo de enormes proporciones, los vencedores descargaron toda su venganza sobre el pueblo vencido. La crónica del asedio y posterior saqueo e incendio de Xàtiva constituye una de las páginas más tristes de nuestra historia y ocupa una parte destacada en el relato de la novela.
Los setabenses no olvidan el trato recibido por el monarca e históricamente exigen una reparación del daño causado. La ciudad perdió hasta el nombre, la población que se levantó sobre las cenizas fue rebautizada como “Nueva Colonia de San Felipe”, y no pudo recuperar su nombre original hasta cien años más tarde. La desafección con este rey está representada con el famoso cuadro de Felipe V colgado del revés en el museo del Almodí.


Además de ser totalmente recomendable la visita a esta histórica ciudad valenciana, la página web de turismo de la ciudad de Xàtiva nos permite hacer un recorrido virtual por los puntos más representativos del asedio borbónico de la ciudad y posterior incendio y saqueo de la misma.: La Crema de Xàtiva.
La paz de Utrecht
El tratado de Utrecht firmado entre 1713 y 1715 por los estados enfrentados en la guerra de sucesión española puso fin a los diez largos años que duró el conflicto armado. En este tratado Europa cambió su mapa político.
Inglaterra, que lideraba la alianza militar contra Francia fue la gran beneficiada, pues consiguió que Francia renunciara para siempre a cualquier pretensión sobre la corona Española y que no apoyara a los pretendientes de la familia Estuardo al trono inglés.
Además, obtuvo la isla de Menorca y Gibraltar cedidos por España, Nueva Escocia, la bahía de Hudson y la isla de Terranova cedidas por Francia, la isla de San Crisóbal en el Caribe, y las concesiones del asiento de Negros y el navío de permiso por parte de la corona española.
Y la más perjudicada sin duda fue España, que con las concesiones comerciales y territoriales puso fin a su hegemonía europea que había conquistado en el siglo XVI.
El auge del comercio en Cádiz
Para la ciudad de Cádiz el siglo XVIII fue un auténtico siglo de oro, la ciudad se convirtió una de las más pobladas e importantes de España debido al continuo flujo comercial que recibía su puerto.
Traslado de la casa de contratación
Uno de los hitos importantes para la ciudad fue el traslado de la casa de contratación de Sevilla a Cádiz. Aunque ya llevaba varios años desafiando el monopolio de la ciudad hispalense, fue con la llegada al trono de Felipe V cuando se oficializó este importante privilegio para los gaditanos.
La ciudad vivía por y para el comercio y los gaditanos convivían con un nutrido tránsito de extranjeros, además de los que había ya instalados permanentemente en la ciudad (sobre todo franceses e italianos). Eso unido a la riqueza que se generaba para la propia urbe contribuyó a que se convirtiera en una ciudad alegre, culta y cosmopolita.
La arquitectura de la ciudad poseía una entidad propia eminentemente práctica. Las casas de los comerciantes eran a la vez almacén, oficina y torre de vigilancia para los barcos que zarpaban y arribaban al puerto.
El contrabando
La costa gaditana siempre fue un lugar propicio para el contrabando y la entrada de mercancía ilegal debido a la gran afluencia de comercio marítimo con las colonias de ultramar. Como ocurre en la actualidad, concurrían la oportunidad, la posibilidad de un lucro muy suculento y gente dispuesta a arriesgarse en este tipo de empresas.
El contrabando en las playas sanluqueñas era muy conocido en los siglos XVI, XVII y XVIII, lo atestiguan las numerosas referencias existentes en las obras de grandes escritores de la época. Esta era una práctica muy común que se desarrollaba con total impunidad y en la que participaban desde gentes de las capas más bajas de la sociedad hasta contrabandistas de “guante blanco” pertenecientes a las clases más pudientes, así como autoridades corruptas.
Desde el nacimiento de la colonia de Gibraltar ya se hablaba de los “matuteros”, que es aquel que practica el matute, definido en la RAE como: “Introducción de géneros en una población sin pagar el impuesto de consumos”, es decir, una especie de contrabandista que tiene su campo de acción en las fronteras, aduanas y/o zonas libres del mundo y que comercia con pequeñas cantidades ya sea a primera hora de la mañana o de la madrugada.
La trama de contrabando descrita en la novela está basada en el libro “Proceso criminal contra fray Pablo de San Benito en Sanlúcar de Barrameda (1774) : Clérigos homicidas en el Siglo XVIII”. En ella se describen fugazmente estos hechos acaecidos en el año 1713, cuando el Consejo de Hacienda puso al descubierto una trama de contrabando internacional que implicaba a Gibraltar, Holanda y ciudades andaluzas como Málaga, Cádiz y la propia Sanlúcar de Barrameda.
La revolución gloriosa: Bill of rights
El transcurso del siglo XVII en Inglaterra estuvo marcado por una sangrienta sucesión de guerras civiles, cuyo trasfondo es el enfrentamiento entre dos formas de concebir el estado: el absolutismo y el parlamentarismo.
Dichas guerras culminaron tras un breve y polémico reinado del rey Jacobo Estuardo, en el que cometió varios abusos y además se manifestó abiertamente partidario del catolicismo. La sucesión del monarca se resolvió en lo que se conoce como la “Revolución gloriosa” en la que los parlamentaristas propusieron acceder al trono a su yerno Guillermo de Orange, en lugar del sucesor natural Jacobo III, a cambio de suscribir el documento conocido como “Bill of Rights” o declaración de derechos.
Dicha declaración supone principalmente la supervisión de las decisiones reales por parte de un parlamento constituido mediante elecciones, la cesión de poderes a este parlamento y la garantía de ciertas libertades y derechos para los súbditos como la de hacer peticiones al rey sin poder ser detenido por ello o ser sometidos a un juicio justo.
Artículos contenidos en la declaración de derechos:
- Que el pretendido poder de dispensar de las leyes o de su aplicación en virtud de la autoridad real, en la forma en que ha sido usurpado y ejercido en el pasado, es ilegal.
- Que la comisión para erigir el último Tribunal de causas eclesiásticas y las demás comisiones y tribunales de la misma naturaleza son ilegales y perniciosos.
- Que toda cobranza de impuesto en beneficio de la Corona, o para su uso, so pretexto de la prerrogativa real, sin consentimiento del Parlamento, por un período de tiempo más largo o en forma distinta de la que ha sido autorizada, es ilegal.
- Que es un derecho de los súbditos presentar peticiones al Rey, siendo ilegal toda prisión o procesamiento de los peticionarios.
- Que el reclutamiento o mantenimiento de un ejército, dentro de las fronteras del Reino en tiempo de paz, sin la autorización del Parlamento, son contrarios a la ley.
- Que todos los súbditos protestantes pueden poseer armas para su defensa. de acuerdo con sus circunstancias particulares y en la forma que autorizan las leyes.
- Que las elecciones de los miembros del Parlamento deben ser libres.
- Que las libertades de expresión, discusión y actuación en el Parlamento no pueden ser juzgadas ni investigadas por otro Tribunal que el Parlamento.
- Que no se deben exigir fianzas exageradas, ni imponerse multas excesivas ni aplicarse castigos crueles ni desacostumbrados.
- Que las listas de los jurados deben confeccionarse, y éstos ser elegidos, en buena y debida forma, y aquellas deben notificarse, y que los jurados que decidan la suerte de las personas en procesos de alta traición deberán ser propietarios.
- Que todas las condonaciones y promesas sobre multas y confiscaciones hechas a otras personas, antes de la sentencia, son ilegales y nulas.
- Y que para remediar todas estas quejas, y para conseguir la modificación, aprobación y mantenimiento de las leyes, el Parlamento debe reunirse con frecuencia.
Los escenarios
Valencia
Es el escenario el que se desarrolla la mayor parte de la novela. Entender cómo era la Valencia del tránsito del XVII al XVIII ha supuesto emprender un viaje fascinante al pasado de mi ciudad natal. Rodeada todavía por la muralla medieval, lo primero que impresionaba al verla eran los formidables puentes sobre el río Turia y los majestuosos portales de entrada. Intramuros, las calles eran estrechas y los edificios por lo general de poca altura. Valencia estaba plagada de conventos e iglesias.

En esta época Valencia conoció un periodo de apogeo económico, gracias principalmente a la riqueza de la huerta y un importante auge del comercio de la seda. Una nueva burguesía profesionalizada en estos negocios se asienta en la ciudad.



En el plano cultural también se vive una apertura sin precedentes, de la mano de destacados personajes valencianos, hacia nuevas ideas procedentes de las corrientes ilustradas de Europa. A pesar de ello, una enorme carga religiosa lo inunda todo y sigue dominando todas las esferas de la vida pública y social. Los puntos neurálgicos de la ciudad eran la plaza de la Seo y la plaza del mercado.

Benimaclet
Aunque hoy en día es un popular barrio totalmente integrado en la capital, Benimaclet era en el siglo XVIII un núcleo muy pequeño de población de la huerta valenciana. Es otro de los escenarios principales de la novela, pues es el hogar de varios protagonistas como Fineta, Francesc, Pinyol o los condes de la Espuña.
Esta es la descripción que hace de Benimaclet el botánico Cavanilles en sus viajes a principios del S.XIX: «Caminando desde Alboraya hacia la embocadura del Turia en el Mediterráneo, queda a la derecha la corta población de Benimaclet, distante de la capital un quarto de legua: es de 72 vecinos, que solamente tienen 82 cahizadas de término, donde cogen seda, cáñamo, trigo, maíz y las producciones de huerta».
Su fisionomía consistía en un puñado de casas bajas y barracas que rodeaban la plaza principal, en la que estaba ubicada originariamente la ermita de los Sants de la Pedra y posteriormente la iglesia parroquial dedicada a la virgen de la Asunción.

Casi la totalidad de las tierras de Benimaclet y Alboraya eran propiedad de la nobleza o de la iglesia que las cedían en enfiteusis a las humildes familias de huertanos.

Aparece también en el relato otro lugar emblemático de la zona, la ermita del milagro o dels peixets situada en la desbocadura del barranco de Carraixet en Alboraya.

Gilet / Sagunt
Gilet es lugar de nacimiento de varios personajes que aparecen en la novela: Sebastián, Isabel, Fray Alejandro, Enriqueta. Está situado en la ribera del río Palancia, entre dos cerros pequeños y barrancos que descienden de las estribaciones de la sierra de la Calderona. Este enclave era un pequeño pueblo agrícola a finales del siglo XVII, cuyo señorío ostentaba el marqués de Llançol.
El monasterio de Sant Esperit del mont.
En el monasterio de Sant Esperit del Mont, próximo a Gilet, transcurre también parte de la historia. Se trata de un convento franciscano que vivió su mayor esplendor en el siglo XVIII con la fundación de un colegio de misiones. Destacados misioneros en Latinoamérica en ese siglo pasaron por allí.


Sagunt.
Sagunt era conocido con el nombre de Murviedro en los siglos XVII y XVIII y así es como aparece mencionado en la novela. Esta ciudad histórica situada en la desembocadura del Palancia fue un lugar de importancia estratégica desde la época del imperio Romano.


Londres
Imaginarse el Londres del año 1700 ha sido un ejercicio bastante complicado debido a las grandes transformaciones que ha sufrido la gran urbe en estos 300 años. Afortunadamente, la literatura y documentación inglesa de aquella época es bastante extensa, estos son algunos de los aspectos más relevantes:
Azotada por grandes incendios en el siglo XVII
La ciudad de Londres quedó literalmente arrasada en el gran incendio de 1666, se estima que más de la mitad de sus edificios quedaron reducidos a cenizas.

Una ciudad populosa y muy agitada
A pesar de ello, Londres era una ciudad frenética y floreciente en las postrimerías del siglo XVII e inicios del XVIII. Con una vocación claramente comercial e industrial, en este nuevo Londres se sentaron las bases de la gran metrópolis que es hoy en día.

La importancia del comercio y el río Thámesis.
Era una ciudad totalmente volcada hacia el río Thámesis, como se puede ver en este mapa del año 1593.

Una de las cosas más llamativas es el gran puente que cruzaba el río a su paso por la ciudad. Estaba atestado de edificios en una especie versión magnificada del Puente Vecchio de Florencia.

Los edificios más significativos eran la catedral de San Pablo, los palacios reales, la torre de Londres o el conjunto de edificios de la abadía de Westmister donde se encontraba el parlamento.

Las cafeterías
Estos establecimientos se hicieron tremendamente populares hacia el siglo XVII, eran un lugar de reunión muy frecuentado en el que se intercambiaban opinones sobre los temas de más rabiosa actualidad.

El parlamento.
El parlamentarismo inglés, fuertemente asentado desde mediados del XVII, era probablemente el sistema democrático más avanzado del mundo en aquella época. Estaba sustentado sobre dos cámaras de representantes: La de los comunes, a la que accedían los representantes electos de cada distrito o circunscripción, y la de los Lores, que era de designación directa para merecedores dignatarios de la nobleza. Con ciertas salvedades, este funcionamiento ha permanecido casi inalterado hasta la actualidad.
Un ambiente «poco acogedor«.
Londres hacia el año 1700, con alrededor de medio millón de habitantes, era la ciudad más grande de Europa y, además, una ciudad notablemente sucia. Sin instalaciones sanitarias de ningún tipo, cualquier visitante foráneo se sentiría probablemente más impresionado por el sentido del olfato que por el de la vista, debido a los montones de aguas residuales que eran depositadas continuamente a ras de suelo. Circulando por sus calles uno tendría que estar constantemente alerta ante el vaciamiento repentino de orinales desde puertas y ventanas y de no pisar los múltiples drenajes abiertos corriendo por el medio de la calle.
El poeta británico Jonathan Swift nos describe este ambiente en uno de sus famosos versos de manera muy ilustrativa:
“Sweepings from Butchers Stalls, Dung, Guts, and Blood, Drown’d Puppies, stinking Sprats, all drench’d in Mud, Dead Cats, and Turnip-Tops.”
Que vendría a ser algo así como: “Basura de puestos de Carnicerías, estiércol, tripas, y sangre, cachorros ahogados, apestosos restos de pescado, todo empapado en el fango entre gatos muertos y hojas de nabo.”
A todo esto cabría añadir el aire lleno de humo sulfuroso de los incendios domésticos y hornos industriales. Si a esto le sumamos que era una ciudad muy húmeda, permanente embarrada, teníamos el caldo de cultivo propicio para contraer alguna de las enfermedades mortales de aquella época. La malaria era muy común, al igual que la fiebre tifoidea por la ingesta de agua contaminada. Los alimentos contaminados eran también la principal causa de la disentería.
Otras enfermedades muy frecuentes en aquella época eran achacables a la mala higiene personal, la mayoría de la gente tenía pulgas y piojos. La tuberculosis circulaba por las calles a causa de la costumbre de escupir continuamente dentro y fuera de las casas y otras enfermedades como la viruela, o la sífilis, que era muy común entre ciertos sectores de la comunidad, también causaron estragos. Uno de cada tres bebés morían antes de la edad de dos años; y de los que sobrevivieron, la mitad estaban muertos antes de la edad de quince años. Una gran parte de estos desafortunados simplemente murió a causa de la ignorancia, con las madres administrando monedas sucias para calmar los dolores de la dentición y obligando a los bebés a comer sólidos prematuramente.
Xàtiva
Xàtiva es una histórica población del Reino de Valencia que llegó a ser considerada la segundad ciudad en importancia por detrás de la capital. Situada en la comarca de la Costera, en el valle del río Albaida a los pies de la sierra del castillo, esta ciudad tuvo gran importancia en el desarrollo de los enfrentamientos de la guerra de sucesión en la península.
Dotada de buenas murallas, torres de defensa, ciudadela y castillo defensivo enclavado en la roca, podía decirse que era la ciudad mejor fortificada de toda la región valenciana.
Belmonte
Esta histórica villa de Cuenca es escenario de una pequeña parte de la novela. Ubicada en el interior de dicha provincia, se trataba de un lugar de cierta importancia en la época. El núcleo del pueblo estaba amurallado y dominado por un impresionante castillo.

Una de las puertas de estas murallas, la de Chinchilla, es protagonista de la huída de uno de los personajes. En la novela aparecen también dos edificios religiosos de la localidad, el monasterio franciscano y el convento de las concepcionistas.
A día de hoy, pese a no ser muy conocido, es un destino muy recomendable. Su principal atractivo sin duda es el castillo, que en el siglo XVIII era propiedad del marqués de Villena.
Sanlúcar de Barrameda y Cádiz
Sanlúcar de Barrameda y Cádiz toman protagonismo al final del relato y son escenarios de las últimas estancias de los personajes principales.
Sanlúcar, situado en el impresionante entorno de la desembocadura del río Guadalquivir y las marismas de Doñana, era un pueblo eminentemente pesquero que adquirió importancia con el tránsito de embarcaciones que hacían la ruta por el río entre las Indias y Sevilla. Ejercía allí sus dominios el ducado de Medina Sidonia y era además lugar poblado de iglesias, monasterios y conventos con vocación misionera.

La ciudad de Cádiz robó el protagonismo a Sevilla en el comercio de ultramar precisamente en el Siglo XVIII, cuando se traslada definitivamente la casa de contratación a esta ciudad.

Rotterdam
Esta ciudad es el origen de Jules, uno de los personajes principales, y aunque aparece como escenario sólo brevemente en el cuarto capítulo, merece la pena detenerse en ella. En el siglo XVIII era ya uno de los puertos más importantes de Europa. Dicho puerto y su nutrida red de canales eran los protagonistas de esta ciudad holandesa.

Los personajes.
Principales:
Fineta: Procede de una humilde familia de huertanos de Benimaclet; empezará como su madre trabajando desde muy joven en casa de los condes, pero el destino le deparará otras muchas sorpresas.
Salvador: Primogénito de los condes de la Espuña, familia noble asentada en Benimaclet, este joven aristócrata luchará toda su vida por seguir su propio camino al margen de los planes de su padre.
Jules Pierrot: Otro de los protagonistas es este muchacho de origen holandés que milagrosamente logra salir de la miseria para establecerse en Londres como ayudante de un importante comerciante inglés.
Sebastián: El último de los protagonistas es también de origen valenciano. Huérfano y quizás el más desvalido de todos, empieza su vida en un monasterio y termina emprendiendo un largo viaje que parece no tener fin.
Otros personajes importantes:
Tomasa: Madre de Fineta.
Francesc: Hermano mayor de Fineta.
Guillem: Hermano menor de Fineta.
Pinyol: Marido de Fineta.
Don Pedro: Conde de la Espuña, padre de Salvador.
Doña Vicenta: Condesa de la Espuña e hija de los condes de Barona (Alboraya), madre de Salvador.
Don Luis: Hermano del conde de la Espuña, tío de Salvador.
Pepita: Mejor amiga de Fineta.
Fray Alejandro: Tío de Sebastián.
Isabel: Primer y único amor de Sebastián.
Henry Aberman: Comerciante inglés jefe de Jules.
Sophie: Joven francesa residente en Valencia.
Doña Justina: Tía política de Sophie con la que ésta reside en Valencia.
Monaguillo: Joven colaborador de un monasterio de Sanlúcar de Barrameda.
Principales personajes históricos que aparecen en la novela:
José Folch de Cardona i Erill – Conde de Cardona (Aristócrata valenciano partidario de los Austria y virrey de Valencia por un breve espacio de tiempo).
Tomás Vicente Tosca (Padre jesuíta perteneciente al denominado grupo de “Los Novatores”, principales impulsores de la ilustración valenciana).
Joan Bautista Basset (Líder de la revuelta popular en el reino de Valencia contra los Borbones y a favor del Archiduque Carlos).
Josep Marco. “El penjadet”. (Líder carismático de las milicias populares valencianas conocidas como maulets).
Rafael Nebot. (Capitán de caballería borbónico que se pasa al bando austriacista al incio de la revuelta).
Josep Vicent Torres i Eiximeno (Secretario de la ciudad de Valencia).
Felipe V (Rey de España por testamento de Carlos II, descendiente de los Borbones franceses).
Archiduque Carlos de Austria (Pretendiente al trono español por la rama de los Austria apoyado por la alianza de naciones en torno a Inglaterra y Holanda).
Miguel Purroy (Militar aragonés que asumió el mando de las tropas austracistas que defendían la ciudad de Xàtiva).
John Churchill, Duque de Marlborough (General inglés y primer Almirante durante la guerra de sucesión).
Charles Mordaunt, Earl of Peterborough (Almirante inglés al mando en el desembarco de tropas aliadas en Cataluña y Valencia en 1705).
Georg von Hessen-Darmstadt (Destacado aristócrata del bando austracista que participa en el inicio de los combates en la península).
Duque de Berwick (General de origen inglés al mando del ejército de las dos coronas en la batalla de Almansa).
Claude D’Asfeld (General francés al mando del ejército de las dos coronas en el asedio borbónico de Xátiva).
Henri de Massue, conde de Galway (General de origen francés al mando del ejército aliado en la batalla de Almansa).
La reina Ana (Monarca inglesa que reinó durante la guerra de sucesión).
Edmund Halley (Científico inglés célebre por sus descubrimientos astronómicos).
Daniel Defoe (Escritor inglés).
Isaac Newton (Científico inglés autor de importantísimos avances en el campo de las matemáticas y la física).



























