Estatuas en la nieve: Los escenarios.

León no es solo el escenario de Estatuas en la nieve, es parte de su alma.

Sus calles, su historia, la piedra antigua, la niebla, el silencio del invierno y la fuerza de la montaña leonesa inspiran cada rincón de la novela.

Desde la Catedral de León hasta los callejones del Barrio Húmedo, la ciudad se convierte en un personaje más: vivo, misterioso e inolvidable.

1.- San Isidoro

No es casual que haya empezado este recorrido por los escenarios más destacados de Estatuas en la nieve por la joya del románico de la capital leonesa. De hecho, los más observadores ya os habréis dado cuenta de que San Isidoro aparece en la propia portada de la novela.

En el año 1222, el conjunto monástico de San Isidoro era uno de los lugares más importantes del Reino de León, y su fama como baluarte del saber y conocimiento de la época traspasaba sus fronteras. El Panteón real de San Isidoro, protagonista principal de la trama, está formado por una serie de bóvedas policromadas, considerado como la capilla sixtina del románico, y en su interior alberga las tumbas de los reyes leoneses.

En una de las imágenes podéis ver el aspecto de la entrada provisional del museo debido a la reforma en otoño de 2022. Para ambientar la novela realicé un recorrido minucioso por San Isidoro precisamente en este momento por un motivo muy concreto.

Por muchas razones, San Isidoro es uno de los escenarios principales de esta novela, pero… si quieres saber más, tendrás que adentrarte en sus páginas.

2.- La plaza del Grano

Se cree que donde hoy está la plaza del Grano había anteriormente una laguna, y que con motivo de su construcción se desecase y se empedrase para ello. Su origen es medieval, pudiéndola ubicar en el tiempo entre finales del siglo XV y principios del XVI.

La Plaza debe su nombre a su origen como mercado de cereales en la Alta Edad Media, ya que se convirtió en un punto de referencia para el comercio agrícola de la región, especialmente de trigo y cebada. Su posición estratégica, cerca de las rutas que accedían a la ciudad amurallada, la convirtió en un lugar clave para el intercambio de productos y para el abastecimiento de los peregrinos que seguían el Camino de Santiago.
En torno a la plaza surgieron iglesias, posadas y casas que ofrecían descanso y refugio a comerciantes y viajeros. Con el paso del tiempo, este espacio también se transformó en centro de celebraciones populares, eventos religiosos y encuentros vecinales, dando forma a la plaza que hoy conocemos.

Esta plaza tiene una magia especial, algo que la conecta directamente con el León del pasado: Esa iglesia románica del siglo XI, su fuente de piedra, el característico suelo empedrado, los soportales… Para mí es, sin duda, uno de los rincones más bonitos de León.

La parte trasera de la iglesia románica de Santa María del Camino es un escenario protagonista de ambas épocas, tanto en la trama medieval como la actual. ¿Ya sabes en qué parte de la novela aparece? ¿Te atreves a descubrirlo?

3.- La catedral de León

Originariamente, en la actual ubicación de la catedral, la Legio VII Gemina había construido unas termas, con un tamaño superior al del actual edificio.

En el año 916 el rey Ordoño II, que hacía pocos meses había ocupado el trono de León, cedió su palacio para construir la primera catedral como señal de agradecimiento por la victoria en la batalla de San Esteban de Gormaz.

Con la ayuda de la infanta Urraca, se inicia la construcción de una segunda catedral, acorde con las aspiraciones de la ciudad, y de estilo románico. Esta iglesia, que ya tenía unas dimensiones considerables, fue consagrada el 10 de noviembre del año 1073 durante el reinado de Alfonso VI. Es de suponer que en ella trabajasen los mismos canteros que estaban construyendo la Basílica de San Isidoro de León.

La construcción de la tercera y definitiva catedral gótica se inicia hacia el año 1205 bajo el reinado de Alfonso IX, último rey privativo de León; pero los problemas constructivos de los cimientos hicieron que pronto las obras quedaran paralizadas, y no se reemprendiera la tarea hasta el año 1255, con el apoyo del rey Alfonso X y se cree que bajo la dirección del maestro Enrique. 

En el siglo XIX tuvo que prácticamente desmontarse y volverse a levantar, debido a los graves problemas de conservación que amenazaban derrumbes.

Hoy en día es, sin duda, el símbolo por excelencia de la ciudad de León.

4.- La antigua judería de Puente Castro

Un lugar y unos hechos poco conocidos, que ocupan un lugar importante tanto en la trama histórica como la del presente.

La antigua judería de León Se encontraba en la ladera sur del cerro de la Mota, en Puente Castro, un lugar estratégico cercano al Camino de Santiago. Fue la primera y más importante aljama judía de la ciudad, establecida en el siglo X en un asentamiento fortificado conocido como Castrum Iudeorum, a las afueras de la ciudad, junto al río Torío.

Entre los siglos X y XII fue la principal judería leonesa, con una comunidad organizada, sinagogas, escuelas y talleres, destacando en oficios como la orfebrería y el curtido de pieles.

En el año 1196 fue asediada por las tropas de Castilla en su enfrentamiento con el reino de León, siendo incendiada y saqueada. Este hecho llevó a la dispersión de sus habitantes, que cruzaron el río y se reasentaron dentro de las murallas de León, fundando nuevas juderías como la de Santa Ana.

El monumento a los judíos en Puente Castro (León) es un pequeño monolito de piedra, levantado en 1997, que recuerda la importante judería medieval que existió en el lugar.

5.- Las Médulas

En León lo conocemos bien, pero hay pocos lugares en el mundo que se le parezcan. Hay pocos lugares tan impresionantes como este, y que conecten de una forma tan bonita nuestro pasado y nuestro presente.

Por eso Las Médulas tenía que estar en esta novela, y por eso casi se me parte el alma cuando las llamas lo cercaron el pasado verano.

Las Médulas es un entorno paisajístico espectacular formado por una antigua explotación minera de oro romana situado en la región de El Bierzo. Está considerada la mayor mina de oro a cielo abierto de todo el Imperio romano.

Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1996, en atención a su interés arqueológico. Un año después el conjunto fue declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, y como Monumento Natural en 2002.

El sistema utilizado era el llamado ruina montium. El agua de los riachuelos de montaña se canalizaba y embalsaba en la parte superior de la explotación; la montaña se horadaba con una cuidadosa red de galerías muy pendientes, soltando el agua a través de ellas. La fuerza del agua deshacía la montaña y arrastraba las tierras auríferas hasta los lavaderos. El sistema hidráulico de las Médulas es el más espectacular de los conocidos, por la cantidad de agua utilizada y la longitud y el gran número de ramificaciones de sus canales. 

Abandonada la explotación en el siglo III, la vegetación autóctona fue de nuevo adueñándose del lugar: robles, encinas y carrascas. A la vez se expandió el cultivo del castaño, del que hoy pueden verse numerosos ejemplares en el parque, algunos de ellos catalogados como árboles centenarios. Todo esto dio como resultado el surgimiento de un entorno espectacular caracterizado por las caprichosas formas del terreno, formado por arenas rojizas perfectamente integradas con la vegetación.

6.- San Salvador de Palat del Rey

En el corazón del barrio húmedo, en el cruce de las calles de El Pozo y Conde Luna, hay una joya poco conocida y casi condenada al olvido; un escenario que aparece también por sorpresa en la trama de Estatuas en la nieve, cuando nadie se lo espera.

San Salvador de Palat del Rey está considerada como la iglesia más antigua conocida de la ciudad de León.

Perteneció a un monasterio fundado por el rey Ramiro II de León, construido entre 931-951 junto a su palacio y destinado a su hija Elvira Ramírez que ingresó en él como monja abadesa. También acogió el primer panteón real leonés, hasta su traslado posterior a San Isidoro. 

Con la incursión de Almanzor en 988, el complejo sufriría una importante devastación. Más tarde se iniciaron restauraciones en la iglesia que llegó a ser parroquia, aunque alcanzó los primeros años del siglo XX en un estado de abandono tal que a punto estuvo a punto de ser destruida. Una bóveda de piedra es lo único que se conserva de la construcción original.

Se salvó gracias al estudio arquitectónico del arqueólogo Juan Crisóstomo Torbado y al estudio histórico de Manuel Gómez-Moreno; ambos demostraron la importancia de conservar un edificio de gran valor en la historia del reino de León y por lo tanto en la historia de España. En 2006 tuvo lugar la última restauración y puesta en valor de esta iglesia tan antigua. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1931.

7.- Casa Botines

Originalmente era un almacén comercial y residencia particular. Construido y diseñado por el arquitecto Antoni Gaudí entre 1891 y 1892, es una de sus tres obras fuera de Cataluña, junto con el Palacio Episcopal de Astorga —también en la provincia de León― y El Capricho de Comillas, en Cantabria.

La ciudad de León se encontraba a inicios del siglo XIX en cierto estancamiento tras su glorioso pasado medieval, aunque esta situación cambió con la llegada del ferrocarril en 1860, que, junto con el auge de la minería del carbón, convirtió a la ciudad en un importante enclave comercial entre el norte y el centro de la península ibérica.

En León se asentó en 1834 una prendería regentada por el comerciante catalán Juan Homs y Botines, dedicada a la compraventa de tejidos. 

Pero sería años más tarde cuando, los herederos de aquel próspero negocio, decidieron levantar un nuevo edificio y encargar su diseño y construcción a un joven y prometedor arquitecto llamado Antoni Gaudí.

Gaudí se trasladó a León con su equipo de maestros y oficiales, donde no había obreros especializados, pero sí canteros que trabajaban en la restauración de la catedral. Las obras comenzaron el 4 de enero de 1892. La construcción estuvo rodeada de intrigas y malos augurios, que Gaudí zanjó pidiendo por escrito y firmados todos los informes técnicos contrarios para, una vez terminada la casa, exponerlos en un sitio visible del vestíbulo.

¿Conoces este increíble monumento leonés? ¿Sabes cuál es el vínculo de Botines con Estatuas en la nieve?

8.- Valdorria

Valdorria es un escenario muy especial, por todo lo que significa para los protagonistas y para la trama de esta historia.

Disfruté muchísimo recorriendo sus calles entre paredes de piedra, la subida a la ermita de San Froilan, su espectacular relieve y su belleza salvaje. 

🌳El bosque de las Hadas me pareció un sitio mágico, un paseo muy recomendable en el que encontré ese remanso de paz tan necesario para desconectar del ruido de la ciudad, como en Estatuas en la nieve les sucede a Ferreira y a Acosta.

En definitiva, Valdorria es un escenario magnífico, como tantos otros pueblos preciosos de la montaña leonesa, perfecto para ambientar Estatuas en la nieve.

Un lugar al que siempre volveré.

9.- Astorga

Asturica Augusta para los romanos, Estorga en el leonés de la Maragatería.

Parada obligada del camino de Santiago. Eterno cruce de caminos entre el Páramo leonés y los montes de León, entre las comarcas de la Maragatería, La Cepeda y la Ribera del Órbigo.

Una de las diócesis más extensas y antiguas de España, cuya jurisdicción abarca la mitad de la provincia de León y parte de las de Orense y Zamora. Y con un palacio episcopal diseñado por el mismísimo Gaudí.

¿Sabes cuál es el vínculo de Astorga y la Maragatería con Estatuas en la nieve?

10.- Puente de San Marcos

Este es uno más de los puentes que en la novela unen el pasado y el presente, el León del siglo XIII con el del siglo XXI.

Aunque no existen evidencias concluyentes de un origen romano para el Puente de San Marcos, su ubicación estratégica sobre el río Bernesga sugiere la posibilidad de una estructura primitiva en tiempos de la Legio VII Gemina. 

La primera mención documentada del puente data de 1152, cuando Sancha Raimúndez, hermana del rey Alfonso VII, donó el puente y sus alrededores al arcediano don Arias, con el propósito de construir una iglesia, un hospital para peregrinos y viviendas para los encargados del mantenimiento del puente.

Estando íntimamente ligado al Camino de Santiago y al convento de San Marcos, y siendo uno de los pasos más antiguos del río, a lo largo de los siglos el puente ha experimentado diversas reconstrucciones y reparaciones debido a daños causados por inundaciones y el paso del tiempo. En el siglo XVI, bajo la dirección de Leonardo de la Cajiga, se llevó a cabo una reconstrucción significativa que le otorgó gran parte de su apariencia actual.

En 1975, se realizó una ampliación cuidadosa que desplazó el puente aguas abajo para adaptarlo a las necesidades modernas, manteniendo su integridad histórica y arquitectónica

Debido al pequeño galibo de su paso inferior por el Paseo Salamanca, en León también se le conoce como el puente destructor de camiones. Pero… ¿sabes qué escena sucede bajo los arcos de este puente?

11.- Filiel

Con Filiel pongo el broche final al recorrido por los escenarios de Estatuas en la nieve. Y no es casualidad.

Reconozco que le había dado muchas vueltas a esta parte de la historia, que pasé mucho tiempo buscando un lugar que simbolizara ese nexo con los primeros pobladores de estas tierras, los que pusieron la semilla de las leyendas y la cultura más ancestral que todavía hoy se siente presente de alguna manera.

Llegué aquí por casualidad, como casi siempre sucede, una cosa me llevó a la otra y empecé a oír historias sobre el culto a una montaña sagrada, altares de piedra y petroglifos del neolítico en rincones perdidos de la Maragatería.

Decidí buscar esas huellas, recorrer esos caminos, contemplar por mí mismo las piedras y el paisaje. Una vieja carretera que serpenteaba entre valles y rocas agrestes me llevó hasta el pueblo de Filiel. Y entonces supe que lo había encontrado, era ahí, tenía que ser ahí. Era el final del camino, al fondo solo estaba la montaña, el Teleno.

Si quieres saber por qué, tendrás que adentrarte en las páginas de Estatuas en la nieve.